miércoles, 31 de agosto de 2011

Feria Nacional de Negocios a la Inversa Ecuador Industrial


Los empresarios son importantes en una sociedad porque generan empleo, productos de calidad, divisas y progreso, pero tienen la obligación de exigirle también al Estado que cumpla con su deber de generar confianza, seguridad jurídica y condiciones para la producción, señaló el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, el miércoles 31 de agosto, durante su conferencia dictada ante una centena de industriales reunidos en el Salón de los Presidentes en el Centro de Convenciones Simón Bolívar.

La intervención de Nebot se dio en el marco de la “Primera Feria Nacional de Negocios a la Inversa Ecuador Industrial” convocada por la Cámara de Industrias de Guayaquil en la que participan industriales y empresarios de todo el país durante dos días, hasta el jueves 1 de septiembre, y que tiene como finalidad analizar temas inherentes al desarrollo de la industria guayaquileña y ecuatoriana.

El alcalde Nebot recordó que en una sociedad nace la posibilidad de progresar de la correcta relación entre Estado y empresarios privados. Señaló que la obligación de los industriales es pagar salarios justos que permitan el bienestar del pueblo, generar divisas, crear productos de calidad con la tecnología debida y con responsabilidad social.

Importancia de la empresa privada
“Ustedes mueven la economía. Ustedes son importantes porque son parte para que el pueblo tenga la calidad de vida y el progreso que merece. Pero en esa mesa hay otro actor: El Estado”, explicó.

Recordó que ambos, Estado y empresarios privados, tienen obligaciones. Entre las obligaciones del sector privado está “practicar un capitalismo humanista. Lucrativo, si, pero humanista para permitir que trabajadores y pueblo tengan mejor calidad de vida y capacidad de pago para demandar”.

Obligaciones del Estado
Respecto a las obligaciones del Estado, destacó las acciones para generar confianza, administrar con eficacia, honestidad, solidaridad para permitir que la empresa privada nacional y extranjera invierta para que se genere empleo y “para que exista ese beneficio social en el que insisto: pueblo con capacidad de demandar, comprar y pagar”.

Precisó que el Estado tiene que patrocinar y practicar la garantía de la libertad, en el amplio sentido, la libertad de emprendimiento, pero también la libertad de opinión y la seguridad jurídica.

“El Estado no puede cambiar las reglas del juego todos los días y cambiarla en su beneficio y en perjuicio del inversionista, porque entonces desaparece la confianza y con ella la inversión”, advirtió.

El alcalde Nebot también se refirió al rol fundamental del Estado para garantizar el acceso a los mercados “sin tener miedo a los pactos internacionales de comercio, buscando una integración aperturista, pero no ingenua, pues en toda negociación hay costos, pero hay que procurar que los beneficios sean muchos más importantes que los costos”.

“Cuando los países son pequeños no tienen otra ventaja competitiva que la prudencia, la sagacidad, la dureza y la inteligencia de sus negociadores”, incentivó.

Señaló que un Estado tiene que saber que tiene en la empresa privada nacional e internacional su mejor aliado, porque la empresa hace lo que el Estado no sabe hacer y el Estado hace lo que la empresa privada no puede, no debe o no quiere hacer.

Defender la dolarización
El Primer Personero Municipal advirtió que el Estado tiene la obligación de defender la dolarización, “que le enseñó al pobre y al hombre de clase media a ahorrar y a comprar. Le enseñó que puede destinar parte de un sueldo que no se evapora a comprar y le dio una herramienta de progreso que se llama crédito y que no tenía y eso, hizo crecer al empresario”.

“Hay que practicar lo conveniente para progresar. Yo creo que ustedes (los empresarios) lo practican. Yo creo que esta ciudad, como Estado local, lo ha practicado y ha demostrado que funciona. Al Estado central hay que exigirle que cumpla, que lo practique. El pueblo tiene derecho a obras, servicios, bienestar y empleo y tiene derecho y obligación de pedirle a ustedes y al Estado que cumplan y ustedes (empresarios) tienen la obligación de exigirle al Estado que cumpla con su deber, porque si no, ustedes no pueden cumplir con el suyo y entonces no hay progreso. No podemos renunciar, ni el pueblo, ni los empresarios, ni nadie, a nuestros derechos, porque si renunciamos, estamos renunciando a la libertad y ustedes, a su razón de ser, y estamos renunciando a la vida misma, entendida como progreso en libertad, y esa, no es opción para ningún país y para ningún pueblo del mundo”, enfatizó.

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