viernes, 3 de febrero de 2012

Fundación Metrovía implementa mejoras en el servicio a los usuarios



Con el transcurso de los días los usuarios del Sistema de Transporte Urbano Masivo Metrovía se van adaptando a la nueva forma de abordar los articulados, dispuesta por la Fundación Metrovía.

Las mujeres, personas de la tercera edad, personas con movilidad reducida, niños y embarazadas ingresan por las dos primeras puertas de los buses, mientras que los varones lo hacen por las dos puertas posteriores.

Esta medida se aplica en todas las terminales, estaciones de transferencia y paraderos de las dos troncales operativas de este sistema de transporte, que cubre las rutas: sur-norte (Terminales Guasmo y Río Daule) y Bastión Popular.

Para Jonathan Plúas con esta decisión las personas serán más organizadas. “Está bien porque así se evita la congestión a la entrada y la salida de los articulados, la acumulación de personas y si es para el confort de todos, mejor. Además, se debe respetar a las mujeres y a las personas de edad avanzada y esta es una forma de demostrarlo”.

Mientras que Elsa Acosta, de 65 años, la ve como un cambio positivo, pues habrá más respeto dentro del bus. “Yo me siento feliz porque con esta medida viajo tranquila a mi trabajo y regreso a mi casa bien tratada, sentada”.

El gerente general de la Fundación Metrovía, Leopoldo Falques, señaló que esta disposición se tomó debido al malestar de algunos usuarios. “Teníamos muchas quejas de que habían actos agresivos de parte de algunos varones, sobre todo contra las mujeres, como el manoseo, además que debido a la acumulación de personas había mayor facilidad para el robo y siguiendo el ejemplo que se practica en otros países como México, decidimos aplicarlo”.

Falques está seguro de que habrá colaboración de parte de todos los usuarios. “Las parejas que quieran ir juntas pueden ir en la parte posterior. Al igual que en las familias, se permitirá que el papá vaya en la parte delantera; lo que se busca es que se respeten los asientos pintados de amarillo, que mayoritariamente eran usados por hombres jóvenes que en algunas ocasiones hacían valer su fuerza física para permanecer en el puesto y eso no se puede permitir. Además de que en las horas pico no se aprieten o lastimen a las personas de mayor edad y a los niños, ya que ellos son más frágiles”.

Esta disposición es bien acatada por los usuarios, como Julio Pimentel, de 30 años, quien considera que se impone el bienestar general sobre el particular y se mejora el servicio que reciben. “Me parece muy bien porque estos grupos vulnerables estarán más protegidos, además que todos estamos mucho más organizados y hace que las personas estén en los sectores que deben estar”.

Esta medida se aplicará de forma paulatina hasta que se vuelva una costumbre, aseguró Falques, para así mejorar un servicio que atiende a más de 300 mil pasajeros diarios en sus dos troncales operativas.

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