viernes, 16 de marzo de 2012

Monumento al ex alcalde León Febres-Cordero se convierte en nuevo atractivo turístico

José Luis Carreño, de 78 años de edad, llegó antes de las 10 de la mañana hasta el malecón Simón Bolívar. Ya en los bajos de La Planchada de El Fortín sacó una camiseta de una funda, que decía en su parte delantera “Viva Guayaquil” y en la espalda “Patriota y Solidaria”. Se la puso, se acercó al pie del monumento a León Febres-Cordero y mientras su esposa le tomaba una fotografía que quedará para el recuerdo, gritó “Viva Guayaquil”.

Así, como estas se repitieron las muestras de agradecimiento y gratitud que hicieron decenas de ciudadanos que desde el viernes 16 de marzo por la mañana comenzaron en una larga peregrinación a visitar el monumento que se colocó en memoria del ex presidente de la República y ex alcalde de Guayaquil, León Febres-Cordero. El lugar que atrae a propios y extraños, desde el jueves 15 de marzo se convirtió en el nuevo atractivo turístico de la ciudad.

Las dos columnas de hierro y granito que forman prismas contienen dos placas. La una dice: “Loor a León Febres-Cordero Ribadeneyra, alcalde de Guayaquil 1992-2000” y la otra, que corresponde a una frase del discurso que dio el 9 de Octubre de 1999, poco antes de terminar su segundo período como Alcalde de Guayaquil, llega al corazón de los citadinos: “Desde el fondo de mi alma les pido, guayaquileños, que defiendan con el coraje que los caracteriza, lo que tanto nos ha costado, que Guayaquil no vuelva a ser nunca más botín de piratas, que haya siempre hombres y mujeres dispuestos a dar su vida por defender sus libertades y su derecho a un mañana mejor”.

Tanto las placas como los prismas fueron recorridos también por Leonardo Valarezo y Diana Castro, quienes coincidieron en que el lugar es el adecuado para rendir homenaje al extinto político que con firmeza y entereza sacó adelante a Guayaquil rescatándola del abandono en que los malos políticos la habían sumido y transformándola en lo que actualmente es y que llena de orgullo a los guayaquileños.

Pero no solamente llegaron hasta la columna decenas de transeúntes, el transporte público que circula por el sector y los vehículos livianos que deben de atravesar el túnel del cerro Santa Ana, una de las emblemáticas obras que hizo Febres-Cordero por Guayaquil, se detenían y circulaban a baja velocidad para apreciar el monumento y muchos gritaban frases a favor de Guayaquil y de León Febres-Cordero.

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