lunes, 17 de diciembre de 2012

Calle 6 de Marzo, de Franco Dávila a Venezuela, es la única autorizada para exhibición y venta de monigotes

Desde hace quince días y paulatinamente antes que se acerque el 31 de diciembre, los tradicionales monigotes para quemar el Año Viejo y recibir el Año Nuevo 2012 se han comenzado a exhibir y comercializar a lo largo de la calle 6 de Marzo, por lo que los vendedores de los muñecos se mantienen tranquilos porque están ejerciendo de manera ordenada su actividad comercial.

Así, la confección y venta de los conmemorativos monigotes o años viejos en la calle 6 de Marzo, en el tramo desde la calle Franco Dávila hasta Venezuela a lo largo, siguen siendo una tradición que se respeta y permanece en esta ciudad. Las personas pueden encontrar un sinnúmero de personajes de diversos tamaños y precios para este fin de año.

Cabe indicar que esta calle es el única autorizada por la M.I. Municipalidad de Guayaquil para la venta de los denominados años viejos de manera masiva, donde a su vez está prohibida la venta de juegos pirotécnicos por la presencia de viviendas y la complejidad del acceso a la mencionada vía.

Hasta allí acuden cientos de ciudadanos cada año para comprar uno de estos muñecos fabricados de manera artesanal por decenas de familias que se dedican a esta actividad desde hace muchos años.

Con la finalidad de precautelar la seguridad de los ciudadanos, quienes habitan en el sector deberán fabricar y comercializar los monigotes siguiendo las indicaciones del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil. Asimismo y como todos los años está prohibida la venta y manipulación de material combustible, pólvora, camaretas, fuegos artificiales, etc.

Asimismo, continúa vigente la ordenanza para la venta de monigotes que está reglamentada y organizada, y, según la norma, los comerciantes deben expenderlos al público en carpas y con uniformes.

También queda prohibida la venta de monigotes gigantes que solo podrán ser exhibidos de acuerdo con la ordenanza de años viejos que rige en el cantón Guayaquil y se recuerda a los habitantes que en medio del espíritu alegre de las fiestas de diciembre, no hay que olvidar el respeto y cuidado que debemos a la ciudad, especialmente a la hora de quemar el año viejo cuidando las áreas regeneradas de la urbe porteña.



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