lunes, 29 de julio de 2013

Alcalde Nebot inaugura obra de regeneración urbana y ascensor en iglesia San Antonio de Padua el sábado 27 de julio


Con una sencilla ceremonia realizada la mañana del sábado 27 de julio, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, inauguró la obra de regeneración urbana y un ascensor en la iglesia San Antonio de Padua, en Urdesa Norte, urbanización guayaquileña ubicada al norte de la ciudad.

Al acto asistieron además el arzobispo de Guayaquil, Monseñor Antonio Arregui; el párroco del lugar, Hugolino Cerasoulo; y autoridades eclesiásticas pertenecientes a la Orden Franciscana rectora de la Iglesia San Antonio de Padua, que es el sitio de peregrinación para el venerable Dr. Gregorio Hernández, (el hermano Gregorio). También estuvo presente el gerente de la Fundación Guayaquil Siglo XXI, Wilfrido Matamoros, constructora de la obra.

El ascensor viene a suplir los 48 escalones que las personas con capacidades disminuidas y movidas por la fe estaban forzadas a subir para entrar en la iglesia, que se sienta sobre una loma. Al respecto el padre Cerasoulo comenta: ”Busqué el apoyo del alcalde porque sé que tiene un gran corazón y no podía seguir permitiendo ese calvario que para subir a la iglesia tenían que padecer personas minusválidas, enfermos y ancianas que buscaban el consuelo de la iglesia y el milagro de su sanación”.

La intervención municipal, a través de la Fundación Guayaquil Siglo XXI, tuvo un costo de 140.000 dólares y comprendió, a parte del ascensor con capacidad para 8 personas, una torre para su instalación de 23 metros de altura y la pintada completa de toda la iglesia.

En su alocución, el alcalde Nebot resaltó la importancia de la fe y de la religión católica, como profesión de fe mayoritaria en el país, lo que compaginó con el afán de servicio que caracteriza a la política en el buen sentido.

“El estado, nacional o local, es laico, pero el laicismo no tiene que entenderse, perversamente, como la ausencia de culto, sino todo lo contrario: el respeto real, con hechos, no palabras, simplemente, a todos los cultos y como no, al principal, al católico, al amplísimamente mayoritario de los ecuatorianos y de los guayaquileños. De manera que eso nos permite, desde el punto de vista legal y ético sobre todo, servir y hacer esas obras y cumplir con los compromisos. Es por eso que no solamente esta obra, sino otras muchas que tienen que ver con el devenir de la Iglesia Católica, que somos todos, y eso hay que entenderlo, han sido llevadas adelante”, apuntó.

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