jueves, 27 de febrero de 2014

Caravana del miércoles 26 de febrero. Con una masiva participación popular, alcalde Nebot agradeció al pueblo guayaquileño su apoyo en las elecciones del domingo

 
“Hoy sellamos un nuevo pacto, el pacto del progreso, el pacto de más empleo, el pacto de más bienestar, pero también el pacto de nunca, por ningún concepto, dejar de respirar; dejar de respirar libertad, dejar de respirar orgullo, dejar de respirar autoestima”, expresó con emoción el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, la noche del miércoles 26 de febrero, al fin de una multitudinaria caravana que denominó de agradecimiento al pueblo guayaquileño por la victoria en las urnas del domingo 23 de febrero y que concluyó frente a La Rotonda, en el Malecón Simón Bolívar.

En un marco de vivas, carteles con leyendas de apoyo y tejido por innumerables banderas celeste y blanco, la caravana del agradecimiento recorrió desde el estadio Monumental, en la avenida Barcelona, buena parte del Suburbio porteño y del centro de la ciudad.

En su efusivo discurso, al término de su recorrido, en la avenida Nueve de Octubre y Malecón, el alcalde Nebot recordó sus frases dichas el jueves pasado, durante el cierre de su campaña: “Si antes los quería, hoy los quiero el doble; no tengo dos vidas que dar por ustedes, pero tengo una y esa entera, enterita la daría por Guayaquil hasta la muerte; y si algún día Nebot tiene que caer por Guayaquil, para que Guayaquil sea libre, de mi pecho no saldrá sangre azul y tampoco roja sino sangre celeste y blanca”.

Ante los vítores de la multitud reunida en su entorno agitando banderas, dijo que esa noche ha venido a felicitarlos y abrazarlos, como lo dijo el día de la victoria, de la victoria del pueblo (el domingo de las elecciones). “Alguien me pedía, dos o tres palabras para el pueblo de Guayaquil. Dos palabras: los quiero. Otras dos palabras: los defiendo, otras tres  palabras: hasta la muerte. Guayaquil con Nebot, Guayaquil por Guayaquil”.

Refirió también que Guayaquil es más que lo físico, más que la obra, es más que el puerto, es la garra y el corazón, es la mente y los municipios. “A Guayaquil hay que defenderla, a Guayaquil hay que respetarla, a Guayaquil hay que quererla, a Guayaquil hay que hacerla invencible. Eso, ustedes y yo junto lo vamos hacer”, concluyó ante las voces de respaldo emocionadas de la multitud.


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